Tal como venimos haciendolo desde hace un tiempo, aquí os traemos una intersante entrevista a Izaskun Marañon, una psicologa de Hondarribi, que la tendremos en en la tienda de MeitaiMaitie el 5 de Junio haciendonos participies de una charla-taller sobre Autoestima.
Izaskun primero de todo es amiga. Conocimos a Izaskun, Irati y el aitona, cuando Irati era pequeña, porque vinieron a Ataun para aprender algunos nudos de fular… y de así… poco a poco ha ido surgiendo todo, hemos ido conociendo a Urko, y toda la familia… Y surgió la idea de organizar la charla, la entrevista… todo!!!!!Ella como nosotros es seguidora de Laura Gutman, de Ibone Olza…
Quien eres?
Soy Izaskun Marañon. Tengo 36 años. Soy la ama de Irati que tiene dos años y estoy casada con Urko, su aita.
Eres psicóloga, no lo has mencionado…
Sí, soy psicóloga aunque normalmente no lo menciono cuando me preguntan quién soy. Me gusta pensar que soy más que los títulos que poseo. De todas maneras si quieres saber te puedo contar que en 1999 me licencié en Psicología en la Universidad del País Vasco. Después, y durante 4 años, realicé la tesis doctoral sobre trastornos de la conducta alimentaria, obteniendo el título de doctora en Psicología en noviembre de 2004 con la tesis titulada “Trastornos de la Personalidad en los Trastornos de la Conducta Alimentaria: un estudio empírico en Centros de Salud Mental”. Después de trabajar en Osakidetza con personas que tienen un trastorno de la conducta alimentaria y sus familias durante 8 años, aposté por obtener el título de Psicología Clínica por lo que, tras aprobar el examen PIR (Psicólogo Interno Residente), estuve rotando por diferentes servicios de Osasunbidea (Servicio Navarro de Salud) durante tres años (Servicio de Psiquiatría del Hospital de Navarra, Centro de Día Irubide para enfermos psiquiátricos, Centro de Día Infanto Juvenil, Servicio de Neuropsicología de la Clínica Ubarmin y Centro de Salud Mental de Burlada). A partir de 2011 he vuelto a trabajar en diferentes servicios de Osakidetza (Equipo de Psiquiatría Infantil, Centro de Salud Mental de Eibar, Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Donostia).
También tienes formación en Coaching…
Sí. Entre los años 2000 y 2004 me formé en Coaching en las dos únicas escuelas que en aquel entonces estaban avaladas por la ICF (International CoachingFederation) en el Estado Español.
Utilizo el coaching como herramienta para acompañar a las personas a superar las dificultades que encuentran en el camino hacia su desarrollo personal.
Y ¿no vas a mencionar que tienes consulta privada?
Entre los años 2004 y 2008 y a partir de 2011 he compaginado mi trabajo en Osakidetza con el trabajo realizado en mi consulta privada.
¿Qué más?
Es difícil mencionar aquí todo lo que he hecho durante todos estos años. De todas maneras, más importante que todos los datos mencionados hasta ahora, me parece explicar quién soy yo como terapeuta, cómo realizo mi trabajo, cuáles son mis intereses…
Y ¿cuáles son?
Desde siempre me ha despertado mucho interés la persona. La conducta de las personas, sus emociones, la manera de relacionarse, cómo nos damos y recibimos cariño, el apego.En definitiva, siempre me ha interesado saber qué es lo que nos mueve a las personas. De esta manera defino mi trabajo como algo dirigido al bienestar de las personas. Sean cuales fueran las causas que interfieren en ese bienestar (una crisis personal, un trastorno mental, un conflicto de trabajo o de pareja…) dirijo el esfuerzo del proceso terapéutico a que la persona pueda ir acercándose a sus deseos y sueños, convirtiéndome para ello en su compañera de viaje.
Has mencionado la palabra crisis, la maternidad ya tiene un poco de eso, ¿no?
El otro día le decía a una amiga, con la que no había coincidido hacía tiempo, que la maternidad-paternidad (incluyamos también a los padres) es una experiencia preciosa y dura a la vez. Es una experiencia bonita ver a nuestro hijo/a crecer cada día, ser parte de su vida, sentir su generosidad, la posibilidad de acompañarle en sus dificultades, su olor y la gratificación de miles de pequeños momentos compartidos. Y ¿qué tiene de duro? Es duro tener que volver a situarte en la vida (en la relación de pareja, en el trabajo, en la gestión del ocio o tiempo libre), el tener que renunciar a cosas, el tener que reformular el sistema de creencias y valores, el aceptar la diferencia entre el hijo/a deseado y el/la que ha nacido, el pasar de ser hijo/a a ser madre/padre. Todo ello, en definitiva, la necesidad de resituarse/recolocarse en la vida es la crisis de la maternidad.
¿Qué podemos hacer ante la crisis que supone la maternidad?
Uf! No es fácil responder a esa pregunta de forma general, pero te diría que lo que podemos hacer es aceptar la experiencia de la maternidad en su totalidad. Disfrutar de los aspectos positivos de la maternidad pero sin olvidar aceptar y trabajar esos otros aspectos que no nos resultan tan fáciles o que incluso nos resultan dificultosos. El problema es que nuestra sociedad tiene la tendencia a esconder o tapar todos aquellos aspectos que no nos resultan fáciles, actuando o funcionando como si no existieran. Como consecuencia, cuando esos aspectos difíciles se nos presentan, no los conocemos y no tenemos herramientas para enfrentarlos, pensando que somos la única persona en el mundo a la que nos ocurre algo semejante. Si adquiriéramos la buena costumbre de compartir las dificultades, sería bastante más sencillo vivir la maternidad por primera vez.
¿Qué significa aceptar las dificultades?
Tiene muchos significados. En el caso de la maternidad/paternidad aceptar significa, entre otras cosas, tomar conciencia de que la vida nos ha cambiado y que por tanto tenemos que encontrar la manera de adaptarnos lo mejor posible a la nueva situación, poder reconocer que el niño/a que ha nacido no se ajusta exactamente a la imagen que nos habíamos hecho de él/ella y saber que a pesar de estar lejos del ideal podemos amarlo, admitir que estamos cansados y que no podemos con todo y por ello tenemos que pedir ayuda, tener que reformular las relaciones previas (con la pareja, con la familia de origen, con el trabajo, con nuestras aficiones..).
Todo lo mencionado anteriormente tiene que ver con aceptar las dificultades. En definitiva, supone adaptarnos a la nueva situación sabiendo que para ello tendremos que cambiar ciertas maneras de actuar previas, mientras otras conductas que veníamos teniendo nos ayudarán.
Has mencionado la distancia entre las expectativas que como padres tenemos sobre el niño/a que va a nacer y lo que en realidad es ese niño cuando nace. ¿A qué te refieres?
Todos tenemos expectativas sobre los acontecimientos que nos acaecerán, más si cabe si ese acontecimiento lo hemos preparado con esmero y lo deseamos fuertemente. En el caso de los hijos/as, desde que decidimos tenerlos y nos ponemos a ello hasta que nace, pasan al menos 9 o 10 meses en los que nos hacemos cantidad de expectativas y tenemos múltiples deseos en torno a ello. Me refiero, por ejemplo, a los deseos o expectativas en torno a las características físicas o psíquicas (de personalidad) del niño/a que nacerá o sobre cómo seremos como padres/madres. Al nacer el niño/a, sin embargo, son pocas las ocasiones en las que se equiparan las expectativas y deseos con la realidad y muchas madres/padres tienen dificultades de enfrentar esa diferencia de una manera sana. No poder aceptar esa diferencia, les deja perdidos y a la deriva, aumentando más si cabe la distancia para con el niño/a que tienen en sus brazos. Eso dificulta enormemente el poder apegarse al niño/aen los primeros momentos vitales. Apego necesario para poder satisfacer una de las necesidades básicas (no aprendida) del recién nacidocomo es la necesidad de afecto, la necesidad de crear lazos afectivos percibidos como incondicionales y duraderos en el tiempo.
Si fuésemos capaces de aceptar las dificultades mencionadas, podríamos mirar a nuestros hijos/as con una mirada más limpia, reduciendo el impacto que nuestras luchas internas tienen a la hora de establecer un apego saludable.
Para el establecimiento del apego, sin embargo, hay otra serie de factores que también tienen su importancia…
La capacidad de la madre para percibir los estímulosprovenientes del niño/a y responder a ellosadecuadamente se ve facilitada inicialmente poruna serie de cambios cerebrales (por ejemplo la secreción de oxitocina en el parto). Esos cambios, predisponen a la madre hacia el cuidado y atención de su bebé, y son necesarios para el desarrollo integral de éste. Aunque es un tema complejo, señalaré brevemente que algunos de estos cambios maternos,ya mencionados,puedenllegar incluso a afectar al desarrollo del cerebro infantil, influyendo enlas bases del desarrollo neurobiológico,socioafectivo y cognitivo del niño/a.
¿Puedes concretar algo más?
Si. Tomemos la oxitocina, por ejemplo. Es una hormona que la mujer segrega en el parto y que funciona como hormona y como neurotransmisor. Explicado de una manera muy simple y comprensible, la oxitocina como hormona facilita las contracciones uterinasy la dilatación, como neurotransmisor, sin embargo, alivia o hace más llevaderos los dolores del parto y permite que la madre se “enamore” del recién nacido. Ese enamoramiento de la madre hacia su hijo facilita el apego que la madre tiene que crear para con su bebé. Pero además, la oxitocina durante el proceso del parto primero y mediante la lactancia después, llega al cerebro del bebé proporcionando las condiciones idóneas para que el niño/a se apegue a su madre. Hoy en día sabemos además que la calidad de ese primer apego es imprescindible para el desarrollo integral de ese bebé, para que desarrolle conductas prosociales, para que tenga capacidad de amar, para que desarrolle plenamente sus capacidades cognitivas.
Sin embargo, hoy en día,en muchos casos, no se respeta el proceso natural del parto y como consecuencia la naturaleza no puede desarrollar su función, y es ahí donde comienzan los problemas.
Dejando a un lado la biología, ¿Cómo influye en el establecimiento del apego inicial la depresión postparto que suelen padecer algunas madres?
Cuando me preguntas sobre la depresión doy por supuesto que te refieres a la depresión clínica y no a la tristeza, ganas de llorar o labilidad afectiva que la mayoría de las madres sentimos después del parto, ya que estas últimas no se consideran como depresión desde un punto de vista psicopatológico. Psicopatológicamente hablando y con arreglo a los manuales vigentes actualmente (DSM-IV-TR y CIE-10), la depresión postparto afecta aproximadamente al 13% de las puérperas y en cuanto a síntomas se refiere es parecida a cualquier otra depresión. Lo que diferencia a la depresión postparto de otro tipo de depresión es su momento de inicio. Según los manuales mencionados previamente, la depresión postparto es aquella que se manifiesta en las 4 semanas siguientes al parto. En la práctica clínica sin embargo, existe acuerdo en considerar como depresión postparto, aquella depresión con inicio en los 6 meses posteriores al parto. En el origen de una depresión postparto inciden factores biopsicosociales.
No me voy a detener en mencionar qué es y qué no es la depresión, pero para dar respuesta a tu pregunta, es importante conocer y comprender cuáles son las características y síntomas de una persona deprimida. La persona deprimida se encuentra triste, no tiene ganas de hacer cosas, no tiene ilusión, le falta energía, pasaría (o pasa) el día en la cama sin levantarse, no le interesa relacionarse con otras personas, su pensamiento puede estar ocupado por preocupaciones obsesivas, tiene deseos de morir, tiene sensación de fracaso, sentimientos de inutilidad, baja autoestima. ¿Crees que una madre en estas circunstancias puede garantizar las condiciones mínimas necesarias para que se dé un apego de calidad con su hijo/a? Dicho de otra manera, ¿crees que tiene capacidad de dar cariño, de establecer una relación cálida, de favorecer la interacción, de mantener una comunicación constante, de tener en cuenta las necesidades del niño para poder satisfacerlas?
En una depresión es difícil mantener intactas las capacidades citadas previamente. De hecho, las madres deprimidas interactúan menos con sus bebes y su comunicación se ve alterada. En definitiva, los bebes de estas madres son niños/as menos estimulados. Todo ello, para el niño/a puede tener consecuencias a nivel conductual (más problemas de conducta) y neurocognitivo (menor rendimiento congnitivo entre otras cosas).
Entonces, ¿qué puede hacerse ante este tipo de depresión?
Es indispensable ponerse en tratamiento con un equipo multidisciplinar (que incluya psiquiatra y psicólogo entre otros) de especialistas en el tema. El tratamiento debe dirigirse a la diada madre-bebe y es indispensable hacer partícipe del tratamiento al padre.
El tratamiento suele comenzar con una sesión o varias de psicoeducación e incluye también psicoterapia y tratamiento farmacológico (en los casos moderados y graves). Es importante que la mujer sepa que no tiene por qué dejar de dar pecho (existen psicofármacos que permiten seguir con la lactancia materna), ya que en la medida que dar pecho facilita la relación y vínculo materno-filial, es positivo para ambos y crea el efecto contraría al de la depresión.
Para contactar con Izaskun Marañon: 943390819
Eskerrikasko Izaskun!!!!!