Por qué no me gusta el parto respetado, la lactancia prolongada ni la crianza con apego

2 agosto, 2017 | Comentarios (0) | General, Tu matrona

Hoy traemos un post cedido a MeitaiMaitie por Jade, matrona y autora del blog www.matronaonline.com.

¿Qué opináis al respecto?

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Cada vez vemos más artículos, blogs y grupos en redes sociales sobre “algo” a lo que llaman parto respetado, crianza con apego y lactancia prolongada. Son términos que ahora están hasta en la sopa y, he de reconocerlo, cada vez me gustan menos. No por lo que representan, sino por esa etiqueta impuesta que convierte lo normal en algo que parece no serlo.

Parto… ¿respetado?

Ya he tocado este tema más de una vez en el blog y ha tenido bastante polémica. Resumiendo, un parto respetado es aquel en el que no se interfiere de manera innecesaria y (añado, porque esto es realmente importante) en el que se respetan los deseos de la mujer.

Ejemplos de parto no respetado:
– parto que evoluciona favorablemente, en el que se incluye tratamiento con oxitocina para acelerarlo y acabar cuanto antes o se rompe la bolsa con el mismo fin,
– parto en el que la mujer desea analgesia epidural y la matrona no llama al anestesista porque ella decide que lo mejor para la mujer es un parto natural,
– parto de una embarazada sana que se programa para un día concreto porque el ginecólogo que lo va a atender tiene guardia ese día,
– parto en el que se obliga a una mujer a parir de lado en contra de su voluntad,
– parto en el que se realizan los tactos vaginales necesarios sin el consentimiento de la mujer.

Ejemplos de parto respetado:
– parto que no evoluciona favorablemente y se decide administrar oxitocina o romper la bolsa amniótica tras informar a la mujer y obtener su consentimiento,
– parto en el que la mujer no desea analgesia epidural y se le ofrecen otros métodos de apoyo y analgesia,
– parto en el que la mujer desea epidural y se le pone, controlando en todo momento que el alivio del dolor sea eficaz,
– parto de una mujer con gestación de riesgo que requiera inducción programada, tras informar y obtener el consentimiento de la mujer,
– parto en el que se permite el libre movimiento de la mujer y de elección de la postura en el expulsivo,
– parto en el que únicamente se realizan tactos vaginales si la mujer da permiso para ello, etcétera.

Parece bastante de cajón que lo deseable es el parto respetado, ¿por qué digo que no me gusta? porque me repatea que haya que poner una etiqueta a algo que debería ser lo normal. Cualquier intervención médica debería hacerse exclusivamente en los casos en los que estuviera indicada y no en otros, porque todas las intervenciones conllevan unos riesgos, por lo que únicamente deberían asumirse si el beneficio que aporten fuera mayor en una situación concreta (la cesárea salva vidas cuando es necesaria, obligar a una mujer que puede parir vaginalmente a una cesárea injustificada la expone a ella y su bebé a unos riesgos sin ofrecer beneficios).

Es tremendo ver cómo el “parto respetado” se contempla como una opción, como un parto diferente al “parto” sin más, sin etiquetas, sin apellidos. Ponerle la coletilla es asumir que lo normal es el parto en el que se interviene sin indicación o aquel en el que no se respetan los deseos de la mujer (amparados por la ley de autonomía del paciente, no respetar su voluntad no es ser menos amable como profesional, es incumplir la ley). Muy frecuentemente usamos el término “normal” como sinónimo de “habitual” y aquí sí habría que puntualizar, por desgracia es muy habitual encontrarnos con partos intervenidos de más o con experiencias de mujeres que cuentan cómo se vieron obligadas a adoptar una posición que no deseaban en sus partos, cómo les dijeron al ingreso que en ese hospital no aceptaban planes de parto, cómo les explicaron que estaba en un hospital universitario y por ello tenía que aceptar los tactos de los residentes… Lo que ocurre es que si a eso le llamamos “parto” y al parto bien atendido tenemos que ponerle coletilla para aclararlo, considero que perpetuamos la idea de que el parto respetado es algo alternativo a lo que debería ser.

Cada vez más hospitales informan a sus pacientes de que cuentan con un programa de parto respetado, cuando no es más que la forma de atender el parto de acuerdo a la evidencia científica y sin incumplir la ley. ¿Acaso no es esa la asistencia que debe asegurar cualquier servicio de cualquier hospital? Sería ridículo ver un programa respetuoso de atención al diabético en un servicio de endocrinología, creo que todos pensaríamos “¿qué pasa, que otros no lo son?” sin embargo en obstetricia hemos asumido que el parto respetado es algo alternativo a lo normal (a lo indicado, lo correcto, no lo habitual).

Y retomando la cuestión de que en muchos sitios lo habitual es lo mejorable, podría entenderse que se añadiera el apellido “respetado” a modo de reivindicación, exigiendo que todos los procedimientos se ajusten a la evidencia científica. Sin embargo cada vez que leo sobre “parto respetado” echo en falta esa reivindicación y el recordatorio de que todo lo que no incluirían en parto respetado no es más que mala praxis o incumplimiento de la ley. Así que el término se desvirtua, llevando a pensar a algunos que eso del parto respetado es una moda que hay ahora, incluso creando confusión entre parto natural y parto respetado.

Lactancia materna… ¿prolongada?

Por el mismo motivo tampoco me gusta la lactancia materna prolongada. Antropológicamente se establece la edad de destete natural en la especie humana en torno a los 5-7 años de edad, la OMS indica que la lactancia ha de ser exclusiva los 6 primeros meses de vida y mantenerse complementándola con otros alimentos (entiéndase, la alimentación “complementaria” complementa a la principal, que sigue siendo la leche, no al revés, la teta no es un complemento al resto de alimentos) durante como mínimo 2 años. Hay quien, desconociendo el tema, se aventura a afirmar que esas recomendaciones de la OMS son sólo para los países tercermundistas donde no hay un adecuado acceso a alimentos. Pues no, no sólo no es así, sino que las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría son… ¡exactamente las mismas! En nuestro país lo deseable es que todos los niños fueran amamantados hasta los 2 años como poco. ¿Cuántos niños conocemos que hayan seguido esa alimentación? Probablemente muy pocos o ninguno. De nuevo volvemos a lo “habitual”, como la mayoría de madres no mantienen sus lactancias esos 2 años (por voluntad propia, desconocimiento, falta de apoyo del entorno y de las políticas actuales…), ponemos la etiqueta “prolongada” a la lactancia como si fuera algo alternativo a la lactancia normal. Algunos pensareis “bueno, ¿pero qué más dará?” y no da igual, porque junto a la creación del término “lactancia prolongada” está la creación del grupo de madres “de la lactancia prolongada” y caemos en la misma desvirtuación de la lactancia normal, hay quien se piensa que “las de las lactancia prolongada” son 4 hippies que siguen una nueva moda.

La lactancia es la lactancia, independientemente de lo que dure, mantiene los mismos beneficios, la lactancia “corta” o habitual en nuestro medio no tiene unos beneficios y la prolongada otros. Haciendo pensar que la lactancia prolongada es algo distinto, muchos llegan a conclusiones tan erróneas como que eso ya es vicio o que esa leche ya no alimenta, olvidando que la lactancia es lactancia tenga el niño 2 meses o 3 años.

De igual forma que con el parto respetado entiendo que se hable de lactancia materna prolongada reivindicando que se de la visibilidad necesaria a la lactancia normal, pero por favor… llamémosla así, no es lactancia prolongada, es lactancia normal y natural (por supuesto finalizar la lactancia antes de ese tiempo no es una lactancia “anormal”).

Crianza… ¿con apego?

Y como no podía ser de otra forma… no me gusta la crianza con apego. No existe otro tipo de crianza, es el único que hay. Des pecho, leche artificial, coleches o no, portees o no, hagas baby led weaning o des purés, castigues o no, te apresures a atender a tu niño cuando llora o no… trates a tu hijo con cariño o le maltrates pegándole a diario… todos los niños se criarán con apego, ¡todos! el apego lo desarrollan todos los niños durante los 2 primeros años de vida y pueden hacerlo en forma de apego seguro (el deseable, el que va a facilitar el día de mañana su autoestima y sus relaciones con otros) o en forma de apego patológico que le supondrá dificultades en su vida adulta.

El desarrollo del apego es algo realmente complejo que responde al modo en que el niño y su cuidador principal se vinculan esos 2 primeros años de vida. Por ejemplo se habla de la lactancia materna como favorecedora de un apego seguro, ya no por el alimento en sí, sino por la interacción que ocurre durante el amamantamiento. ¿Significa esto que un niño alimentado con leche artificial va a desarrollar un apego patológico? Claro que no, no es tan simple. Además hay que recordar que esa interacción beneficiosa puede lograrse si no le da cada día una persona distinta el biberón, si aunque el niño sea capaz de sujetar él solito el biberón y tomárselo estamos con él abrazándole, hablándole y acariciándole, si atendemos sus necesidades ofreciéndole el biberón a demanda, etcétera. ¿Y significa que si damos pecho lograremos que nuestro hijo desarrolle un apego seguro? pues tampoco. Si una madre se desentiende de su hijo, le acostumbra a que en algunas ocasiones atiende a su llamada y otras no (si a veces le deja llorar y llorar sin hacerle ni caso), si le da el pecho sin mirarle jamás, sin hablarle… tiene más papeletas de que su niño desarrolle un apego patológico que la anterior madre del biberón. Lo mismo ocurre con el porteo versus carrito, se habla del porteo como característico de la crianza con apego por la interacción que supone cargar al niño, pero… no siempre llevarlo encima implica interacción, al igual que llevarlo en el carrito signifique que sus padres le ignoren.

Ignorarle, atender a sus demandas, interaccionar con él… todo esto conducirá a consecuencias relevantes en la crianza, es de esto de lo que debemos informar a las familias, para que sepan cómo optimizar su crianza, respetando las diferentes opciones que hay, sin descuidar la interacción en aquellas situaciones que la faciliten y fomentándola en aquellas que no lo hagan tanto. Si lo que de verdad queremos promover es el apego seguro, hablemos sobre él, todas las madres y todos los padres deberían conocer lo que es el apego, los tipos que hay, cómo se desarrolla cada uno y qué implicaciones tendrán en la vida adulta de su hijo. Una vez explicado esto, que cada cual escoja las pautas de crianza que desee, sabiendo que con algunas facilitan ese apego seguro y con otras hay que trabajárselo un poquito más. Pero crianzas con apego… ¡son todas! hasta las más terribles…

En definitiva, hablamos del parto respetado, la lactancia prolongada y la crianza con apego como si fueran opciones alternativas a la norma. Usamos etiquetas que pueden llevar al error de creer que estamos ante modas o corrientes de un colectivo concreto. Hay mujeres que entienden que al tener su hospital un programa de parto respetado, les están ofreciendo algún tipo de asistencia exclusiva, no les están regalando nada, simplemente cumplen la ley y guían su asistencia en las recomendaciones basadas en la evidencia científica (tenga o no un hospital programa de parto respetado, está obligado a garantizar el cumplimiento de la ley y que no se actuará con mala praxis). Los profesionales sanitarios que en su formación estudian el manejo de la lactancia prolongada aprenderán que es algo diferente a la lactancia normal, las madres podrán pensar que la lactancia dura 6 meses (los anuncios de leche en polvo que dicen que es “para después de la lactancia” perpetúan ese error) y tras ese tiempo aporta menos o no aporta nada. Los padres que se informen sobre los cuidados de sus hijos creerán que si no siguen unas determinadas prácticas, sus niños no tendrán apego… o tendrán un apego seguro garantizado, sin llegar a informarse sobre lo que realmente es el apego.

Y vosotros, ¿creeis que colocar estos “apellidos” excluye o que ayuda a normalizar?, ¿hemos alcanzado tal grado de desnaturalización de la maternidad que debemos recordar que el parto tiene que ser respetado, la lactancia humana dura lo que dura (siempre y cuando madre e hijo quieran, claro) y criar un hijo implica el desarrollo del apego?

Texto cedido a MeitaiMaitie por Jade, matrona y autora del blog www.matronaonline.com: http://matronaonline.net/parto-lactancia-crianza/

Fuente de la imagen: Unsplash

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